Voz rasposa y
sensual, que entona acidas canciones de los 90's, mirada que se esconde entre
el cabello desarreglado que me encanta, sonrisa dobla piernas y las manos de
músico descontrolado que solo él tiene. No tiene la costumbre de estar solo, ríe
siempre que puede, pero paga el alto precio de la compañía, y lo goza.
Le
encanta ahogarse en aquel panal, escondiendo sus sentimientos reales, no
distingue nada y repite las cosas, pero él no está solo, nunca lo estará. Y tal
vez el día que el piense que la soledad es su única compañera, ese día perderé
al chico que tiene mi mente revuelta, llena de cosas buenas y malas que pase
con el.

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