jueves, 10 de enero de 2013

No le importaba el sabor de sangre en su boca, o que las manos que tanto amaba estuvieran marcadas en sus brazos, no importaba que su cara supiera a sal, y que sus ojos se secaran. Importaba que el estuviera ahí haciendo la sentir, él era su protector, su amigo, su más grande amor. El tomaba el control de sus decisiones, ella se movía para donde él le señalara. Él no la quería pero no tenía a nadie más con quien desquitar su furia. A él le gusta verla llorar, le gustaba que ella se moviera cuando el quisiera le agrada que ella corriera atrás de él cada que él le dijera. Ella estaba cansada pero no se rendiría, porque ella no contaba que 2 días estuvieran bien y 5 mal, ella contaba que eran 7 días al lado de quien ella tanto amaba.